La educación como equidad o justicia social

Mucho se habla en nuestro país sobre el proceso formativo formal de las personas, y muchas también son las recetas educativas que se aplican. Pero sólo algunas procedieron a dar a la persona formada las herramientas adecuadas para su realización plena, bajo una concepción de equidad o de justicia social, como promueve el Papa Francisco.

El filósofo francés, Michel Foucault, señalaba que son las estructuras las que constituyen, o “dan forma” a la subjetividad. Es en ese plano donde opera fuertemente el poder político y económico.

En Argentina la educación es pública y gratuita desde el Nivel Inicial hasta el universitario. Allí, en las formas más inocentes, donde supuestamente la política no entra, es justamente donde el poder hegemónico más manipula.

En la educación se moldea a las personas para convertirlas en “ciudadanos”, que bien pueden recibir un currículum o plan de estudios destinado a alentar el pensamiento crítico o, por el contrario, a la domesticación, al sometimiento sobre la falsa premisa que “el mundo es así y no puede cambiarse”.

En muchos tramos de la historia argentina los poderes dominantes se rehusaron a construir “ciudadanos”, reemplazándolos por mano de obra barata, que cumpliera dócilmente con las obligaciones impuestas, sin generar atisbo de protesta o de rebelión.

Pero el proceso histórico argentino también mostró otro rostro, el de aquellos que rechazaron estos paradigmas por otros que aspiran a la liberación de las personas, del ser humano de manera integral.

Como señalaba el filósofo alemán, Martín Heidegger, ser posibilidad de posibilidades, ser proyecto, y tener en el mundo histórico el ámbito para la legítima elección del ser.

Desde la perspectiva de la angustia existencial, otro filósofo francés, Jean-Paul Sartre, sostuvo que “cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”. Desde un punto de vista si se quiere pesimista, dejaba en claro que el ser humano “está condenado a ser libre”, plenamente responsable de su vida, sin determinismos, aunque marcado por los condicionamientos culturales.

Por su parte, el psicólogo ruso, Lev Vygostki, explicó que en la formación de las personas esos condicionantes externos, sociales y culturales, no están ajenos en la educación formal y a las escuelas. Cuando un alumno concurre a clase, lleva consigo su propio bagaje cultural, aquel que le fue transmitido por su familia, la sociedad, y el momento histórico que le ha tocado vivir.

Una escuela que desconozca el contexto y la pertenencia socio-histórica del sujeto, sólo puede reproducir conocimientos en el vacío. Una escuela que asuma al individuo a la manera de una tabula rasa, como una hoja en blanco a la que sólo hay que llenar de contenido, aunque esos conocimientos no sean significativos para la persona, está condenada al fracaso.

En esta etapa histórica, los formoseños podemos estar orgullosos de nuestra escuela pública. Es allí donde hay que apostar, porque es en la escuela donde se forman los futuros ciudadanos con espíritu crítico, con autonomía de pensamiento, y libertad para actuar.

No sólo se trata de formar técnicos o académicos, que si no que como decía el filósofo alemán, Jürgen Habermas, se trata de formar hombres y mujeres para “el mundo de la vida”.

En tiempos de una creciente desigualdad, aquellos que hemos pasado por las aulas de la educación pública y gratuita, que asumimos una responsabilidad en el campo nacional y popular, tenemos la obligación de reivindicar nuestro propio origen. Tenemos el compromiso de rescatar las políticas estatales que conciben a la enseñanza como una herramienta de transformación para la construcción de una sociedad más inclusiva, más solidaria, y con mayor justicia social.

Carlos Alberto Roble

One thought on “La educación como equidad o justicia social

  • 11/03/2018 at 7:49 PM
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    Excelente reflexión sobre la formación a la que todos somos sometidos desde el nacimiento. La libertad individual es relativa y esta relacionado con las influencias culturales que devienen de la imposición religiosa, creencias y paradigmas regionales, no nos podemos abstraer de estas influencias que muchas veces son limitantes al crecimiento y desarrollo individual. interesante doctor Carlos Alberto Roble