Lesa Corte

El fallo de la Corte Suprema de Justicia para reducir la pena a genocidas de la última dictadura militar es el cumplimiento de la promesa de indulto del presidente Mauricio Macri.

El máximo tribunal es un organismo político, de política judicial, encargado de velar por la constitucionalidad del sistema legal. Pero aquí deja en evidencia, una vez más, que se adopta el concepto de política partidaria.

Este fallo, como otros que avalan medidas del actual Presidente, evidencian que estamos ante una “lesa” Corte, en el sentido estricto de la palabra: “Dicho del juicio, del entendimiento o de la imaginación: Pervertido, turbado, trastornado”.

Este fue el apuro de Macri para designar, por decreto, a los actuales jueces de la Corte, Horacio Daniel Rosatti y Carlos Fernando Rosenkrantz, dos de los que junto a Juan Carlos Maqueda, no solamente modificaron la doctrina sobre los crímenes de lesa humanidad.

Lo que hicieron los jueces, que responden abiertamente al Ejecutivo, fue cambiar el paradigma de sobre la violación de los derechos humanos cometidos durante la última dictadura militar.

A partir de ahora el genocidio es considerado un crimen común.

Así de simple y de grave es este hecho. No caben justificativos ni jurídicos, políticos, éticos o morales que puedan avalar este deleznable fallo.

Para los que no se han informado la Corte aplicó el beneficio del dos por uno a un genocida, reduciéndole la condena.

Abre así la puerta para que todos los que fueron condenados por secuestros, torturas, muertes, robos de bebés, miles de desaparecidos y el exterminio masivo en campos clandestinos, queden libres.

Un verdadero indulto, por donde se lo mire. No tiene otra explicación que aquella promesa que Macri hizo en su campaña electoral y el brazo ejecutor fue su “Corte a medida”.

Cabe la reflexión sobre el fracaso de los países. Las naciones no frustran su futuro a causa de su pueblo o de su cultura. Fracasan por las políticas que adoptan sus instituciones.

En ese contexto, este fallo no solamente es un gravísimo retroceso en el tratamiento de los delitos de lesa humanidad.

Marca otro mojón hacia un país rumbo al fracaso, por lo menos de la gran mayoría de los argentinos. De las clases trabajadoras y medias. Y al esclavismo de los sectores populares.

Señalamos que este condenable fallo de la corte es un cambio de paradigma. Y que no es jurídica.

El vuelco de la Corte es ideológico. Ha retornado la derecha reaccionaria, defensora de los genocidas.

Los compensan con esta acción porque llevaron adelante el plan económico que acumuló exponencialmente la riqueza en pocas manos.

Es el mismo programa económico que implementa Macri.

Este es el modelo, esta es la alegría que prometía el actual Presidente. Pero es festejo para pocos y dolor de sepultura para la Patria.

Nos queda una poderosa herramienta para devolverle al país, por lo menos la dignidad, el voto. Sepámoslo utilizar en las próximas elecciones.

Dr Carlos Roble