El opio de los pueblos

Marx sostenía que la religión era el opio de los pueblos. Cegaba la razón manteniendo a la gente en una drogada somnolencia.

El materialismo histórico, que se presentó como superador del relato cristiano, hizo lo mismo que criticó. Mantuvo a la gente sometida, no con el opiáceo argumento sino bajo la coerción y la muerte.

El justicialismo, en su tercera posición, fue más allá de Marx, de la razón instrumental iluminista que derivó en el capitalismo, ambos deshumanizantes, para colocar nuevamente en el centro del destino de la política al ser humano, a la persona.

Este es el legado de la Argentina para el mundo, como lo sostiene la Declaración de Formosa, de las jornadas de actualización política y doctrinaria.

La Argentina de principios de siglo, en donde todo es pos, un pasaje hacia otras construcciones sociales, se alienta la posverdad que no sería una verdad trascendente sino simplemente la obturación de la razón por el sentimiento.

El viejo dilema griego del logos y el pathos. Lo razonado o lo llevado por lo subyacente primordial desde que fuimos primates.

Es en esta dimensión donde se mueve el macrismo de la mano de su gurú Durán Barba.

La pretensión de avanzar sobre el sistema educativo tiene varias intenciones que le dan el fundamento.

Una de ellas es la “producción” –entendida así en términos fordistas- de ciudadanos serializados, heterónomos, en las escuelas públicas.

Los futuros gobernantes y ocupantes de puestos claves en el sector privado saldrán de una élite educada en algunas escuelas privadas.

Pero queremos llamar la atención aquí sobre un aspecto que está solapado en este intento reformista de la educación argentina.

Es el avance sobre el concepto de escuelas laicas, en la que no se avasallen los credos sino que se fomente la formación integral de la persona teniendo en cuenta el contexto socio histórico en la cual está la escuela.

Deviene con este paquete que baja por imposición hacia la educación un factor religioso de la India muy radical en sus ideas, porque incluso está sospechada de enmascarar una organización paramilitar acusada del asesinato del Mahatma Gandhi y de aniquilar musulmanes.

Su cara visible en Argentina Sri Sri Ravi Shankar, el gurú indio de la célebre ONG El Arte de Vivir, que en 2008 firmó un convenio con el líder del PRO para “promover el mejoramiento de la calidad de vida de la ciudad”.

Este personaje disertó en Buenos Aires el mismo día en que Macri habló sobre “El Amor a lo Público”.

El sociólogo argentino Gabriel Puricelli recopiló fragmentos del libro “El extraño ascenso de la India” (el título original es “In Spite of the Gods: the strange rise of the modern India”) cuyo autor es Edward Luce, el titular de la corresponsalía en Washington del londinense Financial Times.

En esa investigación se asocia a Sri Sri Ravi Shankar con la Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), una organización fundamentalista que promueve la superioridad de la religión hindú y está acusada de matar a 2 mil musulmanes en 2002. El brazo político de esta organización es Bharatiya Janata Party (BJP), el partido que gobernó India desde 1998 hasta 2004.

Según Puricelli, Luce da cuenta en el libro de “la tarea militante que desarrolla el RSS le permite ejercer influencia en los sectores más diversos y atraerse para sí a personas influyentes en comunidades como la científica o en áreas comerciales no tradicionales como la que explotan gurúes de la meditación como Sri Sri Ravi Shankar”.

“Luce cuenta una visita a la Fundación del Arte de Vivir que encabeza Shankar y que promueve el uso de la meditación, entre otras cosas, para mejorar las habilidades en los negocios y para vivir sin culpa el enriquecimiento material personal y relata que, insatisfecho por el modo incompleto en que el periodista había reflejado sus opiniones (en el Financial Times), Shankar se lo hizo saber a través de un portavoz del RSS”, agrega Puricelli.

“La experiencia del BJP en el gobierno, entre 1998 y 2004 (…) resultó insuficientemente radical para los cuadros del RSS, a pesar de haber forzado la omisión en el currículum escolar de toda referencia al asesinato de Mahatma Gandhi, obra de un fundamentalista hindú, Nathuram Godse, proveniente de una familia del RSS”, señala el libro de Luce.

Entonces, en este nuevo escenario, surge claramente que el “Plan Maestr@” que promueve el macrismo nos devuelve a la razón instrumental de Descartes del “ego cogito ergo sum”, del individuo como medida de todas las cosas. El individualismo instrumental que derivó en la mayor tragedia de la humanidad que fue Auschwitz.
El justicialismo es un meta relato superador de todos estos otros. Situado en nuestra idiosincrasia, donde su basamento es otro.

Parte de lo que señaló el tres veces presidente de los argentinos, Juan Domingo Perón en 1949: “Lo que nuestra filosofía intenta restablecer al emplear el término armonía es, cabalmente, el sentido de plenitud de la existencia. Al principio hegeliano de realización del yo en el nosotros, apuntamos la necesidad de que ese «nosotros» se realice y perfeccione por el yo”.

Está lanzada nuestra advertencia sobre lo que es el “subyectum”, basamento, del modelo macrista: un neoliberalismo de individualismo salvaje hasta con una religión que la alienta.

Esto es lo que se vendrá en las escuelas y será el futuro para nuestros hijos, si no lo detenemos a tiempo. Con los mecanismos democráticos. Con el voto.