Secreto de Estado o Estado secreto

Las mafias encuentran terreno fértil para operar en todos lados. Desde clubes de fútbol hasta disfrazadas de asociaciones civiles. Utilizan el andamiaje legal de la democracia para operar desde las sombras. Pero esto no sería posible sin una red de complicidades.

Siempre hay una manzana podrida en algún lugar del cajón, que si no se extirpa a tiempo, termina afectando a las demás.

Hay momentos en la historia de los pueblos que marcan hitos, nuevos paradigmas. Es el que se está produciendo en los momentos que vivimos ahora, azorados por la muerte del fiscal federal Alberto Nisman, es uno de ellos.

Damos por sentado que la muerte del funcionario judicial debe ser investigada a fondo hasta dar con los culpables.

Igual tratamiento debe tener la denuncia que el fallecido fiscal presentó contra la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, porque como ella misma señaló, en este país nadie está por encima de la ley, ni siquiera los jueces encargados de aplicarlas.

Cuando desde el gobierno se habla de corporaciones es un eufemismo que se refiere en realidad a verdaderas mafias en las que el poder económico, financiero y mediático extorsiona gobiernos electos democráticamente o directamente los hacía caer.

Pero la muerte del fiscal Nisman desnudó por los medios de comunicación una Argentina casi oculta para la mayoría de los argentinos, muchos de los cuales creímos que cuando hablamos de democracia alcanza con votar cada dos años, en elegir y ser elegido.

Pero resulta que la democracia es mucho más que eso y tiene un requisito tan importante como el de votar y es que los sectores mayoritarios gobiernen y que no existan grupos o sectores que tengan el poder sin someterse a las urnas, es decir a la voluntad del pueblo.

Le asiste razón a la multipartidaria diputada nacional Patricia Bullrich cuando dice que “con Nisman enterramos una parte de la República”.

Justamente ese es el nuevo paradigma del cual hablamos. Porque la muerte del fiscal será una bisagra en esta democracia que intentamos fortalecer todos los días.

El caso Nisman dejó al descubierto la ineptitud de muchos resortes de la justicia en la Argentina y develó una de las más fuertes mafias conformada por la complicidad de jueces, fiscales, medios de comunicación, servicios de inteligencias y políticos sin votos que deambulan de partido en partido en cada elección.

La muerte del fiscal Alberto Nisman será un antes y un después en el proceso democrático argentino porque sin dudas hemos visto en tiempo real la dependencia de fiscales, jueces, medios de comunicación y funcionarios a los intereses de los Estados Unidos.

Y en este punto se podrán decir muchas cosas y enlodar muchas otras pero lo cierto lo que está probado es que el fiscal de la causa AMIA se reportaba jerárquicamente a la embajada yanqui por los cables secretos que la diplomacia estadounidense tiene escribió y que fueron revelados WikiLeaks.

Es difícil saber cómo culmirá esto, hasta qué punto sigue intacto el poder de los sectores minoritarios en la Argentina que jamás han sido electos y que no se someten cada dos años a la voluntad de las urnas.

Ocultos en sus cuevas y con mucha información siguen direccionando la política y la justicia en muchos espacios de la vida institucional argentina.

Es el punto de quiebre para que aquellos a los cuales circunstancialmente le sirve el aparato comunicacional, judicial o de contactos de estos sectores rompan totalmente con ellos y le suelten la mano para que queden abiertamente expuestos y a mirada de todos.

Es mucho pedir y lo sabemos porque se terminaran las cámaras de TV, los diarios y radios para muchos que solo saben de política bajo las luces de un estudio.

Es una oportunidad única para que la democracia sea el gobierno del pueblo y no de sectores minúsculos y con intereses individuales. Y el primer paso en este nuevo paradigma lo ha dado la misma Presidenta a la que se ha acusado de encubrir o proteger a estas mafias. Consiste en remover desde sus cimientos uno de los organismos que más sirvieron a estas mafias, la Secretaria de Inteligencia o ex SIDE.

Por eso llama la atención que la oposición ahora se niegue siquiera a dar debate sobre el proyecto de ley girado al Congreso por la Presidenta. Las respuestas a esta actitud la tiene la propia dirigencia opositora, pero más tarde o más temprano deberán dar cuenta de ello, dado que con Nisman se entierra también a estas mafias que fueron un cáncer en la República.

Si queremos organismos de inteligencia para la defensa real del Estado se deberá abonar el camino del cambio que ya se fijó. No queda más tiempo para el Estado en las sombras, para que las corporaciones mafiosas sean el poder real en este país. Ese es el nuevo paradigma.

Dr. Carlos Alberto Roble

One thought on “Secreto de Estado o Estado secreto

  • 07/02/2015 at 1:46 PM
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    Me encantó, es la pura y real verdad que muuuchos no la quieren ver…tte felicito Joselo.